El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) ha ordenado a las agencias civiles federales que dejen de comprar productos de DeepSeek y que retiren el modelo de inteligencia artificial chino de sus sistemas informáticos. La medida llega en pleno aumento de la tensión tecnológica entre Washington y Pekín, y amplía restricciones que hasta ahora solo afectaban a los servicios de inteligencia.
La decisión es relevante porque no se limita a bloquear el producto directo de la compañía china: también alcanza a servicios de terceros que incorporen tecnología de DeepSeek, lo que obliga a numerosos organismos a revisar contratos y herramientas que quizá no identificaban como de origen chino.
Qué cubre exactamente la orden del DHS
La instrucción afecta tanto a nuevas adquisiciones como a sistemas ya instalados en las agencias civiles. El DHS no distingue entre el producto propio de DeepSeek y aquellos desarrollados por otras empresas que utilicen su tecnología como base.
Las agencias tienen la posibilidad de solicitar excepciones, aunque la información disponible no precisa quién las autoriza ni bajo qué criterios se evaluarán. Esa falta de detalle podría complicar la aplicación práctica de la norma en los próximos meses.
Para los organismos que hayan contratado servicios de IA de terceros sin conocer qué modelo opera detrás, la tarea se vuelve doble: primero detectar la dependencia tecnológica y después sustituirla.
El argumento de Washington: datos y legislación china
El DHS fundamenta la orden en las operaciones de DeepSeek en China y en la preocupación por el tratamiento de los datos de los usuarios estadounidenses. Según el organismo, la legislación china podría permitir a las autoridades del país acceder a información sensible generada por usuarios del Gobierno de EE. UU.
El texto de la orden describe un riesgo potencial de acceso a esos datos, sin referirse a un incidente concreto ya ocurrido. Se trata, por tanto, de una medida preventiva basada en la exposición posible más que en un caso documentado.
La respuesta de Pekín: acusación de politizar la tecnología
China reaccionó el martes a través de la portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, quien afirmó en rueda de prensa que su país se opone a ampliar de forma excesiva el concepto de seguridad nacional y a convertir en cuestión política asuntos tecnológicos y comerciales.
Mao Ning añadió que Pekín defenderá los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas. La respuesta confirma que el conflicto trasciende lo regulatorio y se enmarca en la competencia tecnológica más amplia entre ambas potencias, en la que DeepSeek se ha convertido en un rival directo de compañías como OpenAI y Meta gracias a modelos de pesos abiertos y menor coste.
Antecedentes: restricciones que se endurecen desde diciembre de 2025
La orden del DHS no surge de forma aislada. Una ley aprobada en diciembre de 2025 ya había limitado el uso de DeepSeek en los sistemas de seguridad nacional vinculados a los servicios de inteligencia estadounidenses.
La nueva instrucción extiende esa restricción a las agencias civiles federales, ampliando el alcance de los sistemas de inteligencia a la administración civil en general.
DeepSeek lleva bajo escrutinio de gobiernos y reguladores de distintos países desde enero de 2025, cuando el lanzamiento de su modelo de razonamiento R1 provocó una fuerte caída en las acciones de Nvidia y generó inquietud en la industria tecnológica global.
La acusación de destilación de modelos
Un informe publicado en septiembre acusó a DeepSeek y a otras cinco empresas chinas de inteligencia artificial, entre ellas Alibaba y Moonshot AI, de recurrir a la destilación a gran escala para extraer información de sistemas estadounidenses.
La destilación consiste en utilizar las respuestas generadas por un modelo para entrenar a otro distinto. Es una técnica habitual y legítima en muchos contextos, pero se convierte en controvertida cuando se aplica sobre modelos ajenos sin autorización.
OpenAI informó a legisladores de Estados Unidos que había detectado intentos sospechosos de DeepSeek de destilar sus modelos. Por su parte, Anthropic aseguró haber identificado intentos no autorizados por parte de DeepSeek y de otros laboratorios chinos de recopilar respuestas generadas por Claude.
Qué deben revisar los equipos tecnológicos afectados
La orden plantea tareas concretas tanto para quienes gestionan sistemas públicos como para las empresas que venden software a las agencias federales.
En primer lugar, resulta necesario hacer un inventario completo de herramientas. Dado que la prohibición también incluye servicios de terceros que usan tecnología de DeepSeek, no es suficiente con buscar el nombre de la empresa china en los contratos existentes.
En segundo lugar, conviene preguntar directamente a los proveedores si algún producto contratado incorpora un modelo de DeepSeek, de modo que la agencia pueda tomar medidas con información precisa.
En tercer lugar, las agencias deberán evaluar si procede solicitar una excepción, documentando con detalle el caso de uso antes de presentar la petición.
Un ejemplo frecuente ilustra el riesgo: un departamento que emplea un asistente de redacción de un proveedor externo, sin saber que este funciona sobre un modelo de DeepSeek, podría estar incumpliendo la orden sin haberlo decidido de forma consciente.
El otro frente: China evalúa restringir sus exportaciones de IA
El conflicto tecnológico tiene también un reverso. Según informó Bloomberg la semana pasada, China estudia restringir la exportación de 23 tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial, entre ellas diseños de chips y ciertos modelos avanzados.
El objetivo declarado de esa posible medida, según la misma información, sería afrontar riesgos de seguridad y evitar usos indebidos de la tecnología.
Si ambas restricciones terminan consolidándose, el intercambio tecnológico entre Estados Unidos y China se vería limitado en las dos direcciones, profundizando la fragmentación del sector de la inteligencia artificial a escala global.
Qué implica esta medida para empresas y usuarios
Quienes trabajan en la administración estadounidense o venden software a sus agencias deberán comprobar si algún componente de inteligencia artificial que utilizan depende de DeepSeek y prever su sustitución, ya que la orden cubre también los productos desarrollados por terceros.
Para usuarios o desarrolladores ajenos a ese ámbito, la orden no tiene un efecto directo, puesto que se dirige exclusivamente a las agencias civiles federales de Estados Unidos.
Sin embargo, el caso sirve como recordatorio sobre la importancia de conocer qué modelo opera detrás de las herramientas de inteligencia artificial que manejan datos sensibles, una pregunta que el propio DHS sitúa en el centro de su decisión.
Preguntas frecuentes
¿Qué es DeepSeek?
DeepSeek es una empresa china de inteligencia artificial conocida por desarrollar modelos de lenguaje de pesos abiertos y bajo coste, entre ellos su modelo de razonamiento R1, lanzado en enero de 2025.
¿A quién afecta la orden del DHS?
La orden se dirige a las agencias civiles federales de Estados Unidos, que deben dejar de adquirir productos de DeepSeek y retirar de sus sistemas tanto el modelo directo como servicios de terceros construidos con su tecnología.
¿Por qué el DHS considera un riesgo usar DeepSeek?
El organismo alega que la legislación china podría permitir a las autoridades del país acceder a datos sensibles de usuarios del Gobierno estadounidense tratados a través de DeepSeek.
¿Esta medida es nueva o viene de antes?
Amplía una restricción previa: una ley de diciembre de 2025 ya limitaba el uso de DeepSeek en los sistemas de seguridad nacional de los servicios de inteligencia; ahora se extiende a las agencias civiles.
¿Qué es la destilación de modelos que se menciona en la polémica?
Es una técnica que consiste en usar las respuestas de un modelo de inteligencia artificial para entrenar otro. Se vuelve controvertida cuando se aplica sobre modelos ajenos sin autorización, como acusó un informe de septiembre a DeepSeek y otras empresas chinas.
¿Cómo ha respondido China a la orden?
La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, acusó a Estados Unidos de ampliar en exceso el concepto de seguridad nacional y politizar cuestiones tecnológicas, y afirmó que Pekín defenderá los intereses de sus empresas.
¿China también está limitando tecnología hacia Estados Unidos?
Según Bloomberg, Pekín estudia restringir la exportación de 23 tecnologías de inteligencia artificial, incluidos diseños de chips y modelos avanzados, por motivos de seguridad.
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