Este martes 27 de octubre, Granada acoge la jornada central del IV Congreso de IA de Andalucía, bajo el lema «Technology that serves. People who lead». Entre sus ponentes hay perfiles muy distintos: un experto en estrategia que aborda la computación cuántica sin tecnicismos, y un dúo de divulgadores que enseña a decidir sobre productos con IA usando un tablero y cartas.
Antes de subir al escenario, tres de ellos respondieron por escrito a las preguntas de este medio. Sus respuestas ofrecen una fotografía clara de hacia dónde va la conversación sobre IA en el tejido empresarial andaluz: menos tecnología por la tecnología, y más criterio para decidir cuándo usarla y cuándo no.
Ramón Canelo Gil: la computación cuántica avanza por etapas
Ramón Canelo Gil es Head of Strategy and Innovation en Cenit. Participará este martes a las 13:25 en la mesa «IA y Computación Cuántica: el salto hacia una nueva frontera tecnológica», en la Sala Andalucía III del congreso.
Qué es y por qué se habla de ella junto a la IA
Canelo explica que un ordenador convencional funciona con interruptores que solo pueden estar encendidos o apagados. Uno cuántico, en cambio, se comporta «más bien como una moneda girando en el aire», lo que le permite explorar múltiples combinaciones de forma distinta.
No es una tecnología universal: destaca en problemas muy concretos, como hallar la mejor combinación entre millones de opciones o simular el comportamiento de moléculas y materiales. La idea, señala, es que trabaje junto a la computación clásica.
Sobre la relación con la inteligencia artificial, apunta que ya se ayudan mutuamente: la IA corrige errores de los ordenadores cuánticos actuales, y en el futuro la cuántica podría acelerar ciertos cálculos de IA. «No son rivales, son compañeras de equipo», resume.
Qué puede hacer hoy una empresa y qué sigue siendo ciencia ficción
Según Canelo, hay tres frentes ya aprovechables:
- Protección de datos. Alguien podría robar hoy información cifrada para leerla cuando existan ordenadores cuánticos potentes, por lo que recomienda empezar a adoptar criptografía «postcuántica», una simple actualización de software.
- Herramientas inspiradas en la cuántica que ya ayudan a organizar turnos, rutas o producción, sin necesidad de comprar ninguna máquina.
- Sensores cuánticos, capaces de medir magnitudes que antes resultaban inaccesibles.
Lo que todavía pertenece a la ciencia ficción, advierte, es un ordenador cuántico capaz de resolver cualquier problema o sustituir a los equipos convencionales. Esa ventaja generalizada para las empresas, dice, queda aún a años vista.
Cómo decidir en qué IA invertir
«La regla de oro es empezar por el problema, no por la tecnología», afirma Canelo. La pregunta clave no es qué hacer con la IA, sino qué proceso o decisión duele hoy en la empresa.
Propone comparar con honestidad si la IA mejora, abarata o acelera algo, y fijar desde el inicio qué resultado medible determinará si un proyecto continúa o se detiene. Su método avanza por escalones: una idea, una prueba pequeña, una comparación seria, un piloto con datos reales y, solo entonces, el despliegue completo.
También recomienda repartir la inversión como una cartera: apostar ya por lo maduro, experimentar con lo prometedor y vigilar lo que aún está lejos. «Si un proyecto no supera un escalón, pararlo a tiempo también es un éxito», sostiene.
Liderar la IA en vez de seguirla
Para Canelo, ir detrás de la IA es comprar la herramienta de moda porque la tiene la competencia. Liderarla es saber para qué se quiere antes de adquirirla, dejando que las personas decidan qué problema resolver, marquen las reglas y respondan de los resultados.
«La tecnología sirve; la decisión es nuestra», resume. Eso implica anticiparse —por ejemplo, reforzando hoy la seguridad de los datos frente a la amenaza cuántica— y formar a equipos y directivos, porque, según afirma, no se puede liderar lo que no se entiende. En el sector público, añade, liderar significa priorizar siempre al ciudadano y la confianza en el uso de sus datos.
Las tres ideas que propone llevarse a casa
- La computación cuántica no es magia ni ciencia ficción, pero tampoco está lista para todo de inmediato: llegará por etapas, y la primera, proteger los datos, ya ha comenzado.
- No hace falta comprar un ordenador cuántico para empezar: basta decisión, curiosidad y elegir bien el problema. Hoy ya se puede experimentar en la nube y en centros públicos, también en Andalucía.
- La IA y la cuántica serán más útiles cuanto más claro tengamos para quién trabajan.
ColoquIALab: decidir con cartas en la mano
Alberto Donaire Ávila, ingeniero especializado en inteligencia artificial, y R. Javier Sacristán Fresneda, especialista en diseño UX/UI e innovación, forman parte de ColoquIALab, un proyecto de divulgación sobre IA. Este martes a las 16:30 imparten el taller «Evolución y mejora de producto con IA».
Un taller con tablero y cartas
La dinámica se desarrolla por equipos. Cada grupo elige una idea de producto o servicio y la desarrolla sobre un tablero dividido en cinco zonas: qué capacidades de la IA son aplicables, qué riesgos implica, qué interfaces o dispositivos resultan más adecuados, cómo se medirá si funciona y qué recursos requiere construirlo.
Cada carta debe justificarse y consensuarse con el resto del equipo. Al final, cada grupo presenta su propuesta y la compara con las de los demás, que a menudo llegan a soluciones muy distintas partiendo del mismo punto de partida.
Donaire y Sacristán explican que eligieron el formato de juego para que el aprendizaje sea dialogado y se interiorice, en lugar de memorizarse, y para que hablar de IA no se reduzca a mirar pantallas. Su resumen: «Con diapositivas se escucha; con cartas en la mano, se decide».
El error más frecuente al incorporar IA
Según ambos, el fallo más habitual es empezar por la herramienta sin entender antes qué puede hacer realmente la IA y qué implica en términos de riesgos, normativa, impacto en las personas, medición y recursos necesarios.
Con esa base previa, afirman, resulta más fácil identificar el problema real de la empresa, y en ocasiones la conclusión es que la IA no es la mejor opción. «No venimos a dar recetas», señalan: su objetivo es que la empresa o su equipo técnico desarrolle criterio propio para valorar alcance, riesgos y necesidades.
Qué haría un autónomo o una pyme sin saber por dónde empezar
La respuesta de ColoquIALab es deliberadamente contraintuitiva: esta semana no intentarían mejorar nada con IA. Lanzarse a probar sin conocer capacidades ni riesgos, advierten, suele derivar en frustración, en exponer datos sensibles donde no deberían estar, o en concluir erróneamente que la IA no sirve para ese negocio.
En su lugar, dedicarían esa semana a entender qué puede hacer hoy la IA y a identificar, junto al equipo, los problemas reales del negocio. Y buscarían acompañamiento profesional para decidir, pilotar e implantar, considerando costes, ahorros, formación y la reacción de las personas implicadas. «Hay millones de herramientas; lo que marca la diferencia es el criterio y el acompañamiento para elegir bien», afirman.
Hacer la IA accesible para quien no sabe de tecnología
Ambos citan como referencia el libro No me hagas pensar, de Steve Krug, sobre diseño sin fricciones. Si ya resulta difícil simplificar una web o una app, más lo es con una tecnología que la mayoría todavía no comprende.
Su propuesta es partir del problema real que se quiere resolver, acercar la IA desde lo que cada persona ya conoce, poner al usuario en el centro y estar dispuestos a cambiar de rumbo. Insisten en no dejarse llevar por el entusiasmo pasajero: lo importante no es cuánta IA incorpora un producto, sino si resuelve de verdad el problema de quien lo usa.
Lo que esperan que se lleve el público de Granada
Donaire y Sacristán buscan transmitir una forma distinta de pensar, innovar y construir. «No venimos a decir a nadie qué tiene que hacer», subrayan: quieren que cada persona reconozca sus propios problemas y descubra por sí misma dónde puede ayudar la IA y dónde no. Y que, además, se diviertan y salgan con ganas de poner manos a la obra. «La IA no transforma nada por sí sola: las personas que la entienden, sí», concluyen.
Un mismo mensaje desde ángulos distintos
Un especialista en estrategia y dos divulgadores de producto, con temas aparentemente alejados, coinciden en una misma idea: primero identificar el problema y después elegir la herramienta, con criterio propio, pruebas pequeñas y las personas siempre al mando. Es, de hecho, el lema que preside todo el congreso.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el IV Congreso de IA de Andalucía?
Es un encuentro centrado en inteligencia artificial que se celebra en Granada, bajo el lema «Technology that serves. People who lead», con ponencias y talleres sobre IA, computación cuántica y estrategia empresarial.
¿Qué relación existe entre la computación cuántica y la inteligencia artificial?
Según Ramón Canelo Gil, se complementan: la IA ya se usa para corregir errores en ordenadores cuánticos, y en el futuro la computación cuántica podría acelerar ciertos cálculos de la IA.
¿Puede una empresa usar ya la computación cuántica?
Puede aprovechar tres aspectos actuales: adoptar criptografía postcuántica para proteger datos, probar herramientas inspiradas en la cuántica para optimizar procesos, y utilizar sensores cuánticos para mediciones avanzadas, sin necesidad de comprar un ordenador cuántico.
¿En qué consiste el taller de ColoquIALab?
Es una dinámica con tablero y cartas en la que equipos diseñan un producto o servicio basado en IA, decidiendo qué capacidades, riesgos, interfaces, métricas y recursos necesitan, de forma colaborativa y práctica.
¿Cuál es el principal error al incorporar IA en una empresa?
Empezar por elegir una herramienta sin entender antes qué puede hacer la IA, qué riesgos implica y qué recursos requiere, según advierten los especialistas de ColoquIALab.
¿Qué deberían hacer una pyme o un autónomo antes de usar IA?
Dedicar tiempo a entender las capacidades reales de la IA e identificar problemas concretos del negocio, antes de lanzarse a probar herramientas sin criterio ni acompañamiento profesional.
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