Meta Platforms, la empresa de Mark Zuckerberg, se ahorró 3.900 millones de dólares en impuestos durante 2025 al clasificar sus centros de datos de inteligencia artificial como modelos piloto de investigación, según una investigación publicada por The New York Times.
El hallazgo cobra relevancia en un momento en que las grandes tecnológicas invierten sumas récord en infraestructura de IA, mientras los gobiernos buscan fórmulas para gravar o incentivar ese gasto. El caso de Meta expone cómo una ley fiscal de hace más de cuatro décadas puede aplicarse hoy a proyectos de cómputo a escala industrial.
Una escalada de ahorros en tres años
El uso de este crédito fiscal por parte de Meta no es un hecho aislado ni reciente. La compañía redujo su factura de impuestos en 700 millones de dólares en 2023, en 2.000 millones en 2024 y en 3.900 millones en 2025.
En solo dos años, el ahorro se multiplicó por más de cinco. Esa trayectoria convierte a Meta en la empresa que más se beneficia de este crédito fiscal federal de investigación entre todas las compañías que cotizan en bolsa en Estados Unidos, de acuerdo con el diario estadounidense.
Cómo funciona el mecanismo contable
La estrategia se basa en una etiqueta: Meta trata sus centros de datos de inteligencia artificial como modelos piloto y los chips de Nvidia que utiliza como materiales experimentales.
Con esa clasificación, el gasto en infraestructura puede contabilizarse como investigación y desarrollo, lo que da acceso a un crédito fiscal pensado originalmente para otro tipo de actividad científica.
Las propias palabras de Zuckerberg contradicen la etiqueta de experimento
Las declaraciones públicas del propio Zuckerberg complican la narrativa de que se trata de simples pilotos. En julio de 2025, el directivo anunció planes para invertir cientos de miles de millones de dólares en computación con el objetivo de construir lo que denominó superinteligencia, apoyado en varios clústeres de varios gigavatios de potencia.
El primero de esos proyectos, llamado Prometheus, ya funciona parcialmente. El segundo, Hyperion, está diseñado para escalar hasta 5 gigavatios a lo largo de varios años. Zuckerberg escribió el verano pasado que la compañía cuenta con el capital de su negocio para llevar esto a cabo.
Meses antes, en enero de 2025, el directivo fue aún más directo al afirmar que estos centros de datos impulsarán los productos principales y el negocio de la empresa. Ese mismo mes, Meta presentó un proyecto de más de 2 gigavatios con un tamaño comparable al de una parte significativa de Manhattan.
Para junio de 2026, la compañía ya detallaba abiertamente su infraestructura de computación, con acuerdos firmados con Nvidia, AMD, AWS, Arm y Broadcom, además del desarrollo de sus propios chips MTIA. Esa escala de despliegue no se corresponde con la idea habitual de un piloto experimental.
Lo que buscaba la ley de 1981
El crédito fiscal que utiliza Meta proviene de una norma aprobada en 1981. James Shannon, el congresista que presentó esa ley en su momento, explicó a The New York Times que su objetivo era incentivar la fuerza de las personas, el conocimiento y la información.
Shannon fue claro al valorar el uso actual que hace Meta de ese crédito: según él, la práctica de la compañía ha ido mucho más allá de lo que nadie podía imaginar cuando se redactó la ley. Se trata de la opinión del propio autor de la norma, no de una interpretación externa.
Meta defiende su posición apoyándose en el volumen total de su inversión en investigación y desarrollo, que suma 200.000 millones de dólares en los últimos cinco años. Ese argumento, sin embargo, no resuelve la pregunta de fondo: si una infraestructura de computación ya en producción puede considerarse realmente un experimento.
Las reservas fiscales de Meta revelan dudas internas
Los propios documentos contables de la compañía muestran cierta cautela. En sus informes ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, la SEC, Meta advierte de que estos ahorros fiscales podrían ser impugnados por las autoridades.
Como respaldo ante ese riesgo, la empresa ha aumentado sus reservas para posiciones fiscales inciertas en un 45 por ciento, hasta alcanzar los 18.740 millones de dólares.
Esa partida funciona como un colchón financiero por si el Servicio de Impuestos Internos, el IRS, decide reclamar el dinero ahorrado. El hecho de que la compañía haya incrementado esa reserva casi a la mitad en un solo año sugiere que ella misma estima un riesgo real de litigio futuro.
Pese a ello, la operación podría seguir siendo favorable para Meta. Si el IRS terminara recuperando parte de ese dinero, la compañía habría dispuesto mientras tanto de ese capital para invertir, con el efecto que eso tiene sobre su valor en bolsa.
El papel de EY en el diseño de la estrategia
EY, la firma auditora de Meta, no solo dio el visto bueno a esta estrategia fiscal. Según la investigación del NYT, también ayudó a la compañía a diseñar el esquema del crédito fiscal desde sus inicios.
Un dato adicional añade relevancia al caso: EY ofrece ahora el mismo enfoque a otras empresas que buscan compensar fiscalmente la compra de chips de inteligencia artificial. El método, por tanto, no se queda como una particularidad de Meta, sino que se comercializa como un producto de asesoría fiscal para el resto del sector.
Un ejemplo para entender el mecanismo
El funcionamiento puede resumirse con un caso práctico. Una empresa que compra miles de chips de Nvidia para entrenar modelos que luego alimentan sus productos puede registrar ese gasto de dos formas distintas.
Si lo contabiliza como una inversión ordinaria en infraestructura, tributa de una manera determinada. Pero si lo registra como material experimental dentro de un programa de investigación, puede generar un crédito fiscal que reduce de forma significativa el impuesto a pagar.
Esa diferencia es la que Meta ha aprovechado a una escala de miles de millones de dólares, y es también la que EY propone ahora replicar entre otros clientes del sector tecnológico.
Qué puede ocurrir a partir de ahora
Para los departamentos de finanzas y auditoría de otras empresas tecnológicas, el caso de Meta sirve como advertencia sobre cómo se clasifica el gasto en hardware de inteligencia artificial. Las reservas de 18.740 millones de dólares constituidas por la compañía demuestran que una posición fiscal validada por un auditor externo puede seguir siendo cuestionada por el fisco.
Para los inversores, la partida de posiciones fiscales inciertas que aparece en los informes ante la SEC se convierte en un indicador a vigilar. Su crecimiento del 45 por ciento en el caso de Meta puede compararse con el de otras compañías que adopten un esquema similar.
Y de cara a una posible reforma regulatoria, el dato de fondo es que el crédito fiscal nació en 1981 con un propósito distinto al que se le da hoy, según el testimonio de su propio impulsor. Cualquier revisión legal o reclamación del IRS partiría precisamente de esa discrepancia entre el espíritu original de la norma y su aplicación actual.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se ahorró Meta en impuestos gracias a este esquema?
Meta se ahorró 3.900 millones de dólares en 2025, frente a 2.000 millones en 2024 y 700 millones en 2023, según la investigación de The New York Times.
¿Qué ley permite este ahorro fiscal?
Se trata de un crédito fiscal federal de investigación establecido en una ley aprobada en 1981 en Estados Unidos, originalmente pensada para incentivar la investigación científica basada en conocimiento humano.
¿Por qué Meta clasifica sus centros de datos como experimentos?
La compañía trata sus centros de datos de inteligencia artificial como modelos piloto y los chips de Nvidia como materiales experimentales, lo que permite que ese gasto se contabilice como investigación y desarrollo.
¿Qué dice el autor de la ley sobre este uso?
James Shannon, el congresista que presentó la norma en 1981, afirmó que el uso actual que hace Meta de este crédito va mucho más allá de lo que se imaginó al crear la ley.
¿Qué riesgo asume Meta con esta estrategia?
La propia compañía reconoce en sus informes ante la SEC que estos ahorros podrían ser impugnados. Sus reservas para posiciones fiscales inciertas crecieron un 45 por ciento, hasta 18.740 millones de dólares.
¿Qué papel tuvo la auditora EY en este esquema?
EY no solo aprobó la estrategia fiscal de Meta, sino que según el NYT ayudó a diseñarla desde el principio. Además, la firma ofrece ahora el mismo enfoque a otras empresas tecnológicas.
¿Cuánto invierte Meta en investigación y desarrollo en total?
Meta sostiene que ha invertido 200.000 millones de dólares en investigación y desarrollo durante los últimos cinco años, cifra que utiliza como parte de su defensa ante este caso.
Samuel Gil es especialista en infraestructura tecnológica, administración de servidores y desarrollo de servicios digitales. Con una sólida trayectoria en entornos web de alta exigencia, optimización de servidores y gestión de arquitecturas de red, Samuel dedica su labor en faq-box.com a desglosar cuestiones técnicas complejas para convertirlas en guías prácticas, transparentes y de alto valor técnico.
Su enfoque editorial prioriza el rigor, la seguridad en los sistemas y la resolución eficiente de problemas técnicos cotidianos y avanzados. A través de sus análisis, busca ofrecer respuestas directas y contrastadas para profesionales y entusiastas del sector tecnológico.
Cuenta con una sólida formación en el área tecnológica, destacando su especialización a través del Máster en Inteligencia Artificial Aplicada a la Gestión Empresarial y el MBA in Digital Transformation & Artificial Intelligence de ISEEN.EU, lo que aporta un rigor técnico avanzado a cada análisis de desarrollo y arquitectura digital.

