Digger: el nuevo filme de Tom Cruise firma su peor estreno en casi 20 años

Tom Cruise atraviesa uno de los momentos más incómodos de su carrera en taquilla. Su nueva película, Digger, dirigida por Alejandro G. Iñárritu, se encamina a cerrar su primer fin de semana en Norteamérica con alrededor de 8 millones de dólares, la peor apertura del actor en casi dos décadas.

El dato resulta relevante porque no se trata de una producción pequeña ni experimental en lo económico. Digger es una sátira política de gran presupuesto, estimado entre 125 y más de 160 millones de dólares, y llega justo cuando Warner Bros. atraviesa su integración definitiva dentro de la nueva Skydance, prevista para el 6 de octubre.

Un arranque muy por debajo de lo previsto

La película recaudó cerca de 3,4 millones de dólares el viernes y se proyecta hacia esos 8 millones durante todo el fin de semana en 3.321 salas de Estados Unidos y Canadá. La cifra queda incluso por debajo de la horquilla de 12 a 15 millones que se manejaba antes del estreno.

Para encontrar un debut peor de Tom Cruise hay que remontarse a 2007, cuando Lions for Lambs, dirigida por Robert Redford, abrió con 6,7 millones de dólares. La diferencia clave es presupuestaria: aquel filme costó unos 35 millones, muy lejos del desembolso de Digger.

Una recepción del público claramente dividida

Digger obtuvo una nota de C+ en CinemaScore, idéntica a la que recibió Lions for Lambs en su momento. En Rotten Tomatoes, la película mantiene un 71% de aprobación del público, frente a un 52% entre la crítica, lo que confirma una respuesta polarizada.

Los datos de PostTrak sitúan la recomendación directa en torno al 47%, un porcentaje modesto. El público que ha acudido a las salas ha sido mayoritariamente masculino (73%) y joven, con cerca del 60% de los asistentes entre 18 y 34 años.

Buena parte de la recaudación se concentra además en mercados costeros y en formatos premium como IMAX y PLF, que aportan casi la mitad de los ingresos, una señal de que la película funciona como propuesta de nicho más que como estreno masivo.

Una campaña que no terminó de conectar

El marketing previo al estreno también parece haber influido. El interés social mostró un deterioro notable en los días previos al lanzamiento, con espectadores que no lograban identificar con claridad qué tipo de película se les estaba vendiendo.

La confusión tiene sentido si se observa el propio contenido de Digger: Tom Cruise aparece transformado como un magnate petrolero calvo y de aspecto grotesco, mientras la trama combina sátira política, elementos de western apocalíptico y un componente meta poco explicado en los tráilers.

El contraste con la imagen reciente de Cruise

A lo largo de su carrera, Cruise ha alternado grandes producciones comerciales con proyectos de autor arriesgados, como Magnolia, Eyes Wide Shut, Born on the Fourth of July o Collateral.

Sin embargo, su imagen actual está fuertemente ligada a Mission: Impossible y Top Gun: Maverick, franquicias que lo han consolidado como defensor del gran espectáculo en pantalla grande. Digger se aleja deliberadamente de ese perfil, lo que podría explicar parte del rechazo inicial del público habitual del actor.

Verity domina el fin de semana en taquilla

Mientras Digger se hunde, Verity, adaptación de la novela de Colleen Hoover protagonizada por Dakota Johnson, Anne Hathaway y Josh Hartnett, logra un arranque mucho más sólido, con unos 33,6 millones de dólares estimados tras recaudar 15,1 millones el viernes.

Verity se sitúa como líder indiscutible del fin de semana, por delante de Resident Evil, Heart of the Beast, Primetime y la propia Digger, pese a haber recibido también una C+ en CinemaScore.

Un golpe simbólico para Warner Bros.

Digger se convierte prácticamente en el último gran estreno de Warner Bros. antes de su integración definitiva en la nueva Skydance. El movimiento coincide con la salida de Michael De Luca y Pamela Abdy, responsables del área cinematográfica del estudio, mientras Dana Goldberg y Josh Greenstein asumen nuevas funciones en la estructura resultante.

El proyecto representaba la apuesta de la anterior dirección por combinar estrellas, cineastas de prestigio y producciones originales de gran presupuesto, una estrategia que había funcionado con títulos como Sinners o One Battle After Another, pero que en este caso expone el riesgo de no conectar con el público.

¿Puede Digger remontar en las próximas semanas?

Warner Bros. confía en que una futura conversación de premios ayude a sostener la película en cartelera, aunque los datos iniciales dejan poco margen para el optimismo. El boca a boca es tibio, la recomendación directa es baja y el interés se concentra en mercados urbanos y formatos premium.

El resultado comercial no invalida necesariamente el valor artístico de la propuesta. Digger es un proyecto arriesgado en un momento en el que los grandes estudios reducen este tipo de apuestas, lo que podría darle una vida distinta a largo plazo. Pero en lo estrictamente económico, el dato es claro: Tom Cruise firma su peor apertura en casi veinte años, con una película cuyo elevado presupuesto convierte ese arranque en un problema serio para Warner Bros.

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