Dieciséis años después de La red social, Aaron Sorkin vuelve a poner a Facebook en el centro de una película. El precio del poder llega a los cines el 9 de octubre y lo hace en un momento en el que el debate sobre el poder de las grandes tecnológicas, la desinformación y la responsabilidad corporativa sigue más vigente que nunca, justo lo que convierte a este estreno en una cita obligada para quienes siguen el cine político y periodístico contemporáneo.
La película recupera un caso real: el de Frances Haugen, extrabajadora de Facebook que terminó filtrando documentos internos, y Jeff Horwitz, el periodista de The Wall Street Journal que recibió y trabajó esa información. A través de ambos, Sorkin construye un relato sobre algoritmos, radicalización y decisiones empresariales con consecuencias que afectan a millones de personas.
Mikey Madison, el corazón de la película
Mikey Madison interpreta a Frances Haugen evitando el arquetipo habitual de personaje de Sorkin con respuesta perfecta para todo. Su interpretación introduce una vulnerabilidad que el guion no siempre logra transmitir por sí solo, mostrando a una mujer que entiende las implicaciones de lo que sabe pero que no está preparada de inicio para convertirse en una figura pública.
Madison construye esa contradicción con matices: frialdad aparente, incomodidad social y, debajo, un cálculo constante sobre cuánto puede arriesgar. Su Haugen nunca disfruta del papel de denunciante, lo que refuerza la credibilidad del personaje cuando finalmente decide actuar.
La química con Jeremy Allen White
Jeremy Allen White, en el papel de Jeff Horwitz, funciona especialmente bien junto a Madison porque no compite con ella. Su periodista es contenido, necesita entender la historia antes de contarla y aprende progresivamente cómo funciona el ecosistema tecnológico que investiga.
La relación entre ambos es uno de los puntos más sólidos del filme. Sorkin introduce una estructura casi de comedia romántica en sus encuentros clandestinos, aunque sin desarrollar un romance real, construyendo una intimidad basada en la confianza profesional y el riesgo compartido.
Jeremy Strong evita copiar a Jesse Eisenberg
La elección de Jeremy Strong como Mark Zuckerberg era uno de los retos más complicados, dado el peso de la interpretación de Jesse Eisenberg en La red social. Strong opta por construir una versión distinta: un Zuckerberg más lento, más frío y mucho más consciente del poder que acumula.
Su trabajo transmite la sensación de alguien que ya no necesita demostrar nada, acostumbrado a que el mundo se adapte a él. El problema es que el guion empuja pronto al personaje hacia una figura casi monstruosa, restándole parte de la ambigüedad que hacía tan fascinante a su predecesor cinematográfico. Zuckerberg aparece poco en pantalla y funciona más como símbolo de una estructura de poder que como personaje completamente desarrollado.
Un guionista brillante, un director más limitado
La comparación con David Fincher resulta inevitable, no porque la película necesite imitar La red social, sino porque se echa en falta una mirada visual capaz de aportar una segunda lectura a los diálogos. Sorkin tiende a colocar la cámara al servicio de lo escrito, confiando en que actores y frases hagan el resto.
El tema, sin embargo, pide más: algoritmos que empujan hacia contenidos extremos, estructuras empresariales con capacidad de influencia política y decisiones cuyo impacto es difícil de medir. Buena parte de esto se visualiza mediante personajes sentados hablando, con una línea temporal en pantalla que ayuda a situar la narración pero que también acerca algunas escenas al terreno del reportaje dramatizado antes que al del cine propiamente dicho.
Diálogos adictivos que empiezan a repetirse
Sorkin mantiene su oído para la réplica y la ironía, y varios intercambios entre los personajes resultan especialmente disfrutables. Sin embargo, cuantos más personajes entran en escena, más evidente resulta que todos comparten la misma velocidad mental y capacidad de respuesta, lo que homogeneiza sus voces.
En una historia sobre personas atrapadas dentro de sistemas gigantescos, habrían venido bien más silencios y más momentos de incomodidad genuina. Madison aporta parte de eso con su interpretación, pero el guion suele llenar esos huecos con palabras.
Ficha técnica de El precio del poder
- Título: El precio del poder
- Fecha de estreno: 9 de octubre de 2026
- País: Estados Unidos
- Duración: 112 minutos
- Guion y dirección: Aaron Sorkin
- Reparto: Mikey Madison, Jeremy Allen White, Jeremy Strong, Betty Gilpin, Bill Burr, Portia Doubleday
- Género: Drama, thriller político, periodismo, tecnología
Veredicto final
El precio del poder cuenta con un material fascinante, un reparto que funciona y una narración capaz de ordenar mucha información sin resultar pesada en sus poco menos de dos horas. Pero cuanto más relevante es lo que cuenta, más se nota que la puesta en escena no siempre está a la misma altura del contenido.
Mikey Madison es quien mejor sortea esa limitación, convirtiendo el conflicto corporativo en algo personal, mientras Jeremy Allen White aporta la serenidad necesaria para equilibrar el conjunto. Jeremy Strong firma una interpretación interesante de Zuckerberg, aunque termina siendo más útil como símbolo que como figura dramática compleja. El resultado es una película entretenida y bien interpretada, aunque con un techo visual que deja la sensación de que su historia merecía una puesta en escena más arriesgada.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata El precio del poder?La película narra cómo Frances Haugen, extrabajadora de Facebook, filtra documentos internos al periodista Jeff Horwitz, de The Wall Street Journal, revelando cómo los algoritmos de la plataforma favorecieron la confrontación y la radicalización.
¿Quién dirige y escribe la película?Aaron Sorkin firma tanto el guion como la dirección, dieciséis años después de escribir La red social.
¿Quiénes son los protagonistas?El reparto principal está formado por Mikey Madison como Frances Haugen, Jeremy Allen White como Jeff Horwitz y Jeremy Strong como Mark Zuckerberg, junto a Betty Gilpin, Bill Burr y Portia Doubleday.
¿Es una secuela de La red social?No. No existe una conexión narrativa directa, aunque ambas comparten a Aaron Sorkin y el universo de Facebook, situándose en etapas distintas de la historia de la compañía.
¿Cuánto dura El precio del poder y cuándo se estrena?La película dura 112 minutos y llegó a los cines el 9 de octubre de 2026.
¿Jeremy Strong imita la interpretación de Jesse Eisenberg?No. Strong construye una versión propia de Mark Zuckerberg, más fría y distante, evitando deliberadamente repetir el tono de la interpretación de Eisenberg en La red social.
Zelina Hauss es divulgadora especializada en el ámbito del entretenimiento, la cultura pop, el ocio digital y las grandes curiosidades de la historia moderna. Su labor en faq-box.com se centra en investigar a fondo los fenómenos culturales, narrativas de videojuegos, tendencias de la industria del entretenimiento y hechos insólitos, aportando contexto y rigor a cada temática.
Con una mirada analítica y dinámica, Zelina se encarga de estructurar la información para que los lectores obtengan respuestas profundas, amenas y rigurosamente documentadas sobre aquello que mueve la cultura digital y el entretenimiento actual.
Para respaldar su enfoque analítico sobre las audiencias y las tendencias de consumo multimedia, complementa su trayectoria con el Máster en Inteligencia Artificial aplicada al Marketing y el Máster en Neuromarketing y Comportamiento del Consumidor de ISEEN.EU, aportando contexto, rigor y una perspectiva estratégica a cada temática.
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